Como muchos de Uds., nunca participé de una jornada de observación nocturna sin llevar conmigo un puntero de láser. Este adminículo, muy útil y cada vez menos costoso, ha revolucionado realmente el modo en que podemos señalar objetos a veteranos y novatos por igual. Un puntero de láser típico, con una potencia de 5 mW, emite un haz de luz intenso y condensado, en una longitud de onda de 532 nanómetros. En la noche, este haz es visible por cientos e incluso miles de metros, dependiendo de las condiciones del cielo. Implementos como éste pueden adquirirse por menos de U$S 20.
También, al igual que algunos de Uds., reconozco tener algo de envidia en esas jornadas, participando de amigables competencias para dilucidar quién posee el puntero más potente. Es bien sabido que la potencia de estos adminículos puede variar grandemente de uno a otro, sin importar lo que la etiqueta o el vendedor digan. En la práctica, muchas veces me he preguntado por qué algún puntero de un modelo en particular, presenta una luz tan pobre.
Ahora sé, gracias a un artículo reciente del Instituto Nacional de Estándares y Tecnología, que estos instrumentos no producen luz láser verde de inicio, sino que generan una energía infra-roja debidamente alineada que se torna verde al pasar a través de un cristal especial.
Una reciente incorporación al arsenal del astrónomo de traspatio ha destacado como potencial arma terrorista. Se trata del puntero láser, usado por miles de observadores para mostrar a los principiantes el camino a las estrellas y constelaciones, que ha devenido bajo la mirada atenta de las autoridades federales y estatales de los EEUU, como consecuencia de recientes incidentes en los que tales instrumentos han alcanzado aviones en vuelo.

Este es el típico puntero láser verde utilizado por astrónomos amateurs (el haz verde es simulado). El láser de 5 miliwatts es alimentado por 2 baterías AAA y emite un intenso y estrecho haz de luz de una longitud de onda de 532 nanómetros. De noche el haz es visible por cientos o hasta miles de metros, dependiendo de las condiciones atmosféricas. Dispositivos como este pueden ser comprados por menos de 20U$S en muchas tiendas. Sky & Telescope: Craig Michael Utter
En el caso más notorio, el 4 de febrero de 2005 un observador de Nueva Jersey fue acusado de interferir con las operaciones de un avión de pasajeros, y llevado ante investigadores federales. Fue arrestado luego de haber dirigido un láser verde hacia un avión privado que se aproximaba al aeropuerto, habiendo despachado entonces la policía un helicóptero en procura del culpable. El acusado, luego de cargar inicialmente las culpas sobre su hija de 7 años, admitió haber dado a ésta un “tour” por el cielo.
Acusado formalmente, enfrenta ahora la posibilidad de una condena por 20 años.
El incidente disparó a los medios, con muchos artículos y programas radiales con comentarios sobre el terrorismo. Dependiendo de cual periódico se leyera, o cual canal de televisión se viese, Ud. seguramente oyó que tales punteros pueden comprarse fácilmente por menos de 100 dólares, y pueden ir desde ser absolutamente inocuos hasta capaces de abatir un jet. Naturalmente, la verdad se ubica en algún lugar en el medio de ambas situaciones. Usados adecuadamente, los punteros láser son seguros. Pero usados impropia o maliciosamente, pueden ser peligrosos.
Aquí damos alguna información básica sobre los punteros láser habitualmente utilizados por los astrónomos amateurs, junto con algunos consejos para su uso adecuado.
La observación del Sol es una tarea por demás atrayente, que con frecuencia concita el interés del observador aficionado. No es sin embargo sencilla de llevar adelante, ya que conlleva riesgos que es necesario sortear, so pena de que la retina del observador sufra daños irreparables.
Nuestra estrella emite radiaciones electromagnéticas características de la temperatura a la que se halla, y cuya intensidad depende de ésta y de la longitud de onda. La temperatura de la superficie del Sol es de alrededor de 5900º Kelvin, de donde la radiación que emite se localiza en el rango entre 250 y 3000 nanómetros, con un máximo en los 500 nanómetros.
Previamente a alcanzar la superficie terrestre, la radiación solar atraviesa la atmósfera cuyos constituyentes, con excepción del nitrógeno y el argón, ofician como filtros naturales que la atenúan en parte. Sin embargo, la mayor parte de la radiación solar llega a la superficie de la Tierra, exceptuando las radiaciones ultravioletas con longitud de onda inferior a 280 nanómetros que son absorbidas por el oxígeno molecular y el ozono, y parte de las radiaciones en el infrarrojo, con longitud de onda superior a 700 nanómetros.
El ojo humano solo percibe las radiaciones cuya longitud de onda se encuentran entre 400 y 700 nanómetros, empero, sí puede ser dañado por las radiaciones fuera de ese rango. Lo que es más grave aún: la lesión se produce sin que el observador tenga noción de ello, ya que la retina carece de terminales nerviosas para el dolor. Solo se percatará más tarde, al notar la presencia de un escotoma, falta parcial de la visión secundaria a la existencia de una zona de la retina sin función, cuando la pérdida no sea, afortunadamente, total.
Por ende, el observador solar debe ser extremadamente cuidadoso a la hora de elaborar y usar filtros adecuados para su tarea.
Aqui les dejamos mas imagenes del prueba del Very Compact Telescope.
Terminada la instalación del telescopio realizamos varias pruebas de operación remota y hemos quedado muy contentos con los resultados.
En breve tendremos más noticias sobre el avance del proyecto y estaremos en condiciones de operar el telescopio durante la próxima reunión.
Esta imagen es una captura de pantalla de la computadora de control, tomada desde un puesto de operación remoto.
La mayoría de nosotros vivimos en climas en los que existen significativas diferencias de temperatura entre el interior y el exterior del domicilio, o grandes cambios de temperatura entre el atardecer y la noche.
Hemos aprendido a no esperar obtener imágenes nítidas luego de llevar un telescopio fuera de una casa templada, y exponerlo al frío aire nocturno. Un “test de estrella” revelará un patrón danzante, distorsionado, de difracción, signo de la acción térmica. Como usuarios de telescopios simplemente lo aceptamos, pero una mejor comprensión de qué está sucediendo dentro del tubo de su telescopio, es el primer paso para corregirlo.
Algunos años atrás, tuve una experiencia educativa y a la vez un baño de humildad, construyendo un telescopio Newtoniano de larga distancia focal. La idea fue la de construir un instrumento tan fino, que pudiera equipararse pulgada a pulgada con las imágenes de alta calidad de un refractor apocromático.
Mi espejo de 6 pulgadas f/10 fue cuidadosamente testeado, y todo indicó que era perfecto. La gran distancia focal permitió usar un espejo secundario pequeño, para minimizar las pérdidas de contraste resultantes de la presencia de una obstrucción central, y el tubo y el carro de enfoque fueron adecuadamente aislados para evitar rayos de luz desviados.
El primer uso fue decepcionante. La calidad de la imagen fue buena, quizás incluso por encima de la media, pero fallaba en brindar las sutiles cualidades estéticas que brindaba el refractor.
Lado a lado, el reflector a menudo mostró imágenes estelares que no eran puntos brillantes infinitesimales como en el refractor, sino tenues chispas. Las primeras imágenes de Júpiter no fueron estables, y el disco planetario parecía tener un borde atenuado con luz más dispersa de lo que esperaba. Mientras que el “test de estrella” mostraba que el espejo estaba bien colimado, los anillos de refracción aparecían más “espinosos” que en el refractor.
Mi sueño no se había realizado. A los fotones les da igual si son refractados o reflejados, entonces ¿qué podía estar pasando con mi óptica perfecta? Continué observando, y noté que poco a poco la imagen fue mejorando, hasta ser esencialmente idéntica a la del refractor.
Cuidadosos “tests de estrella” mostraron finalmente los uniformes anillos de refracción que el telescopio presenta habitualmente. Mi telescopio Newtoniano era claramente capaz de brindar excelentes imágenes, ¿pero por qué era tan difícil lograrlas? La situación no varió de noche en noche, y el fenómeno era transitorio.
Fui reduciendo la lista de posibles causas hasta una: la inestabilidad térmica en el tubo del telescopio.







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