Actualmente y luego de 43 años ininterrumpidos de exploración, sólo hay dos misiones de la NASA explorando los planetas exteriores y el Cinturón de Kuiper. Una es Juno, que arribará a Júpiter en Julio del 2016 y lo estudiará durante una año y la otra es New Horizons, actualmente en camino a investigar cuerpos en el Cinturón de Kuiper. Si se decide extender esta última misión más allá del 2017, será entonces la única de la NASA en el Sistema Solar exterior por unos cuantos años. Efectivamente, no hay ninguna otra misión en viaje hacia esa zona ni tampoco en producción para ser lanzada. El tiempo mínimo para poner en la plataforma de lanzamiento una misión es de cinco años; si le sumamos los 9 ó 10 años inevitables de viaje, vemos que hasta el 2032 no arribará otra nave de la NASA a dicha zona. Este es el resultado de varios años seguidos de disminución del presupuesto otorgado para las misiones al Sistema Solar exterior. Las consecuencias son contraproducentes no sólo debido a la falta de nuevos descubrimientos sino también a la pérdida o redistribución de los científicos involucrados, a la falta de motivación sobre el tema en las nuevas generaciones y a la imágen misma de la NASA. Se ha autorizado este año por parte de la Casa Blanca y el Congreso un fondo para realizar un anteproyecto en un plazo de un año, de una misión a Europa, la luna galileana que tiene altas probabilidades de alojar vida primitiva en su océano subsuperficial. A partir de este estudio ambas instituciones decidirán o no, otorgar los fondos para la misión. Un artículo que describe en detalle todo este problema lo puede leer aquí. Fuente Vox.com, David Brown.
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